El Faro de Roquetas de Mar

Parada 3

El faro de Roquetas de Mar es un centinela silencioso, que aunque su luz ya no guía los barcos, ha puesto un nuevo foco en la cultura y la memoria.

Ubicado estratégicamente junto al Castillo de Santa Ana, este faro fue inaugurado en 1863 con la apariencia de luz fija y alcance de 9 millas. Su foco se situaba a 17,5 m sobre el nivel del mar y desde entonces se convirtió en un punto de referencia esencial.

Su luz guiaba tanto a embarcaciones que transportaban la sal desde las balsas de las salinas de San Rafael y las salinas viejas de Roquetas de Mar, hasta los barcos de mayor calado o directamente a otros comerciales. Su arquitectura sobria, pero robusta, se integra perfectamente con el paisaje. Un edificio de una sola planta con una torre que se eleva hacia el cielo, rematada por la linterna poligonal.

A lo largo de su historia, el faro fue testigo de numerosos acontecimientos y de la evolución del municipio. Sin embargo, con el paso de los años y el crecimiento urbano, la luz del faro comenzó a confundirse con las de las viviendas cercanas y la construcción de un nuevo puerto con señalización moderna lo hizo obsoleto, cesando su actividad en 1945.

Pero lejos de caer en el olvido, este hermoso edificio, propiedad de la empresa pública de puertos de Andalucía y gestionado por el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, fue sometido a una cuidadosa rehabilitación para recuperar el esplendor de sus inicios.

Hoy el faro de Roquetas ha sido reconvertido en un dinámico espacio cultural. Sus estancias albergan constantemente exposiciones temporales cada 15 días de arte, fotografía, historia local y cualquier tipo de iniciativa cultural que quiera destacar.

El faro es una pieza fundamental del triángulo cultural de Roquetas de Mar, junto al cercano auditorio al aire libre y el Castillo de Santa Ana. Un entorno que es testigo de cómo el pasado y el presente conviven y cómo un lugar puede reinventarse a pesar del paso del tiempo.

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